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Langostinos de secano en Ibarra

Langostinos de secano en Ibarra

Hace una par de días Goio y Orre nos propusieron pasar la mañana del domingo comiendo langostinos de Ibarra (guindillas) y bebiendo sidra. Obviamente, no iba a ser yo la que dijera que no. De sobra es conocida mi afición por estos pimientos (y por la sidra…) ;)

Langostinos de Ibarra

No pudimos elegir un día mejor, pues ayer domingo tuvo lugar la XIV Feria «Ibarra, azoka eta piparra». Una feria en la que el producto estrella es este pequeño bocado, y que en su homenaje incluyó concursos de piperrada (salsa a base de pimientos y cebolla) y de pintxos elaborados a partir de este ingrediente, donde los concursantes donostiarras resultaron claros vencedores.

Feria de Ibarra "azoka eta piparra"

Son muchas las variedades de guindillas que existen en el país. la mayoría tiene su propia denominación, pero a falta de completar los trabajos de caracterización se ha convenido agrupar a las guindillas de Hegoalde (País Vasco sur) bajo el nombre de guindillas de Ibarra y a las de Iparralde (País Vasco norte) como Piper eztia.

pimientos_espelette

Como estos pimientos de Ezpeleta (en francés Espelette), que suele ponerse a secar adornando las fachadas de la localidad bajo-navarra en forma de ristras. Su producción se destina principalmente a la elaboración depimentón, aunque también se conserva en vinagre o aceite de oliva y se puede emplear para aderezar patés, chocolate, mostaza, helados, y vino,… También forman parte de la famosa piperrada muy conocida en toda Francia.

Piper eztia  de Iparralde

Pese a que la fama se la lleva el pimiento rojo de Ezpeleta, en iparralde existe también un alargado y fino pimiento verde llamado Piper eztia. Algo así como pimiento «suave» o «dulce» en euskera. Son bastante más grandes que las guindillas de Ibarra y como su nombre indica tienen un sabor más dulzón. De estos últimos nos llevamos unos pocos a casa, y a pesar de no haber dejado de comer pimientos de todas las clases durante la mañana, no sobrevivieron a esa noche :)

Productos de la huerta

Aunque el pimiento es el claro protagonista de esta feria, también se expusieron otros de los excelentes productos de la huerta ibartarra, como los que podemos ver en este puesto decorado de manera exquisita :P

Pintxos morunos en la feria de Ibarra

Fue un verdadero placer para los sentidos pasear entre los diferentes stands donde se cocinaban las piparras y ver de primera mano cómo disponían los ingredientes y montaban los platos para los concursos. Por supuesto, también pudimos catar alguno de ellos, como por ejemplo estos pintxos morunos que estaban tremendos.

Animales domésticos feria de Ibarra

La feria no solo contó con la presencia de los productos de la tierra. En todo mercado que se precie no puede faltar la ganadería, que es la atracción preferida de los niños, quienes no escatiman en caricias y los atienden con mimo a la hora de darles de comer. Incluso los más tempraneros pudieron presenciar el nacimiento de algún corderito ♥

Tarros de cristal decorados
¡Tampoco faltó la artesanía! 
¿Qué me decís de estos coquetos tarritos de cristal? Perfectos para guardar desde legumbres hasta botones.

jabón_artesano

¿Y esto? ¿Alguien sabría decirme qué es? Jabón amigos… ¡¡jabón!!. Artesano, por supuesto, y con una característica que llamó mucho mi atención. Está recubierto de lana orgánica y antibacteriana. Más concretamente, lana de oveja afieltrada artesanalmente. Y se trabajan individualmente, algo que los hace únicos.

Al usarlo, la cubierta de lana hace de esponja proporcionando un tacto muy agradable y ligeramente exfoliante. Al ser lana orgánica y antibacteriana, no le salen hongos y retrasa su desgaste protegiendo el jabón y prolongando su duración en el tiempo. ¡¡Mola eh!!

Encaje de bolillos

Mucha maña era la que se daban las artesanas de este municipio de Tolosaldea con el encaje de bolillos. Esta técnica consiste en entretejer hilos que inicialmente se encuentran enrollados en una especie de bobinas llamadas bolillos (de ahí su nombre), para así poder manipularlas mejor.

Suelen ser encajes hechos con algodón, aunque tradicionalmente se realizaban con lino, lana e incluso seda. A medida que la labor va avanzando se colocan alfileres de colores para sujetarla, lo cual hace que sea un trabajo vistoso y colorido.

Pastel vasco de chocolate

Para ponerle la guinda a una mañana espectacular no podía faltar un buen postre, en este caso Pastel Vasco de Mañeko. Se rellena tradicionalmente de crema y está ¡super rico! Pero nosotros elegimos el de chocolate para terminar de endulzarnos del todo.

Pastel vasco de chocolate

Un final redondo para una mañana divertida en buena compañía :D

     

Kit Milhojas DIY

Kit Milhojas DIY

Las tardes de domingo pueden resultar un tanto aburridas, sobre todo si el tiempo no acompaña. Pero si has tenido la suerte (como yo..) de recibir esa misma semana el exclusivo Kit Milhojas DIY de Casa Aramendia, el aburrimiento de las tardes domingueras ¡¡tiene las horas contadas!! :D

Casa Aramendia fue fundada en Errenteria haya por el 2.000, pero sus orígenes se remontan más de un siglo atrás. La familia Aramendia ha venido trabajando duro desde entonces, primero dedicándose a la cerería, y más tarde a la dulcería y la fabricación de caramelos.

Y debido a que el negocio no daba para todos, puesto que se trataba de una familia muy numerosa, la mayoría de los hermanos Aramendia tuvieron que emigrar y dedicarse a otro tipo de actividades. Se dio entonces un relevo generacional y con Javier Aramendia, que representa a la cuarta generación de esta familia de reposteros, nació Casa Aramendia en Errenteria.

Con la llegada del año 2013, Casa Aramendia se ha propuesto nuevos retos. Ha renovado su imagen corporativa, ha abierto media docena de nuevas tiendas en la capital donostiarra

Hoy mismo he querido ponerme a ello sin demorarlo más, puesto que durante la semana ando mucho más liada y quería dedicarle todo el tiempo que se merece.

El kit es la mar de «apañado». Tiene un bonito diseño vintage y cuenta con todo lo necesario para elaborar un delicioso milhojas. Los ingredientes necesarios para ello, y que muy inteligentemente vienen pegados a la base de la caja son:

  • 500 ml. de leche entera
  • 150 gr. de azúcar
  • 40 gr. de almidón
  • 20 gr. de mantequilla
  • Una rama de canela
  • 2 bases de hojaldre
  • 2 tarritos de mermelada de melocotón

Aunque estos no son todos los ingredientes que necesitaremos, dado que para hacer la crema son indispensables los huevos y, como es lógico, estos no viene en el kit, así que tenemos que ponerlos nosotros mismos.

He tardado en preparar la crema 15 min. de reloj. No creo que me haya llevado mucho más, en serio. Se hace en un «ti-ta» ¡¡y no he ensuciado nada!!

  1. He puesto a calentar la leche con la rama de canela, la cual he partido en dos.
  2. Mientras todo esto hervía he ido mezclando en un bol el almidón y el azúcar.
  3. Luego he añadido un par de huevos.
  4. Cuando la leche ha comenzado a hervir he sacado las ramitas de canela e inmediatamente después he vertido el contenido del bol a la leche.
  5. Para terminar he dejado que diera un último hervor y lo he sacado todo a un nuevo recipiente de cristal, donde he dejado enfriar la masa durante algo más de 30 min.

Aquí os dejo el vídeo oficial que hicimos para Casa Aramendia: «Deconstrucción de Milhojas» ( explicadito bien muy viene donde :P )

Como ya os habréis dado cuenta, durante el proceso no he mentado que hacer con las dos tarrinas de mantequilla que vienen en el kit. Pues bien, eso es porque en ningún sitio viene indicado que hacer con ellas, ni donde añadirlas a la hora de preparar la crema.

Así que yo, después de investigar un poco en internet entre hervor y hervor, he optado por echarlas en la leche junto con la rama de canela, para asegurarme de que con el calor se deshicieran del todo.

Y creo que he acertado de lleno porque, según los que han tenido la suerte de catar mi milhojas, me ha salido ¡una crema estupenda!. Compacta con una textura suave y un sabor delicado, en el que se aprecian, muy sutilmente, todos los sabores de los ingredientes utilizados.

Eso si, en mi caso me ha salido mucha más crema de la que creo que admiten las bases de hojaldre. Así que me ha sobrado para poder rellenar alguna otra cosa rica y apetecible que se me ocurra :D

Para terminar puedes adornar el milhojas con el azúcar glass. En mi kit no venía incluido, pero es muy sencillo de hacer en casa. Con una batidora echando la cantidad de azúcar deseada en un recipiente y dándole a la máxima potencia durante unos minutos, hasta obtener la textura deseada. Puedes usar también un molinillo de café. O bien puedes valerte de una botella o un rodillo de cocina, aderezado con un poco de paciencia. Algo más rudimentario pero igual de efectivo.

Yo opté por utilizar los dos tarritos de mermelada de melocotón para embadurnar la lámina de hojaldre que se coloca en la parte de arriba. No tenía ninguna brocha a mano, que es lo más cómodo para aplicarla, pero me las apañé igual de bien con una cucharilla de café.

El resultado fue el de un rico dulce casero hecho en muy poco tiempo y sin apenas ensuciar. Vistoso y delicioso con el que sorprender a cualquiera en cualquier ocasión. De hecho yo lo lleve a un cumpleaños esa misma noche ¡y triunfé! ;)

Sin contar con el buen rato que se pasa creando y haciendo tú mismo este milhojas en casa. Al que poder «tunear» a tú antojo, pues admite un montón de variantes más con las que experimentar. Algo que tendré muy en cuenta a la hora de hacer el próximo.

Un truco.

Una vez vertido el contenido del bol en la leche yo le he dado un golpe de batidora a la mezcla. Puesto que, a pesar de que no hay que parar de darle vueltas mientras da el último hervor, es muy, muy fácil que quede algún grumito mal disuelto. Y la verdad es que da un poco de rabia encontrarte alguno en la crema. Así que no he querido jugármela.

kit_diy_casa_aramendia_milhojas_2

     

El restaurante secreto

Hace unos meses  unos amigos pusieron en marcha lo que creo que es el primer supper club del País Vasco, o al menos de Gipuzkoa.  Un restaurante secreto itinerante, cuyos 12 comensales desconocen dónde se encuentra hasta la víspera.

Se llama Ubik Supper Club y representa la experiencia gastronómica vasca. Literalmente, The Basque Food Experience. Porque Ubik es, más allá de una cena, una experiencia muy especial. Un evento en «petit comité», con un aura de misterio y secretismo que lo hace muy atractivo.

Hacia las 21:00 comenzaron a llegar los comensales. Nosotros habíamos llegado antes, para documentar en un vídeo de la agencia Barking Blogs todo el proceso de preparación de la velada.

Y digo que Ubik es más que una cena, porque aunque la gastronomía está presente durante toda la experiencia, es más lo que se vive que lo que se come. Lo que a mí más me atrajo fue sentirme como en una especie de película, sobre todo al principio.

Imaginaos: Te has apuntado a una cena, pero no sabes dónde se va a celebrar ni quiénes van a ser tus compañeros de mesa. La víspera recibes un mail que te indica la localización. Acudes, llamas a un timbre, subes dos pisos y te encuentras con un taburete junto a la puerta de entrada a una casa normal y corriente. Sobre el taburete, un pequeño cartel de Ubik.

De pronto te sumerges en una conversación, y enseguida haces buenas migas con tus colegas. Amigos por una noche. Mientras uno de los anfitriones diserta sobre los diferentes productos y recetas que te vas a meter entre pecho y espalda,  el otro se dispone a elaborar y a servir los platos.

table

Ubik Supper Club se cimenta en tres pilares principales: La divulgación, la experiencia y los productos locales y de temporada. Su filosofía está fuertemente influenciada por el movimiento Slow Food y la cocina de Kilómetro 0. Y es que, tal y como reconocen en su web, «si compramos los mejores productos, lo único que hay que hacer en la cocina es no cagarla«.

El menú, que nos anunciaron la víspera en el mismo mail que indicaba la dirección, consistió aquella noche en las siguientes delicias:

  • Gildas.
  • Txalupas de anchoas marinadas.
  • Tomates (cata de 3 variedades).
  • Jamón curado (1 de aquí y 2 de allá).
  • Ventresca de bonito del Cantábrico a la plancha con piparras.
  • Tabla de quesos del País Vasco.
  • Vino Doble R blanco, DO Rueda.
  • Vino Doble R tinto, DO Ribera del Duero.
  • Tejas y cigarrillos de Tolosa.

Durante la cena hablamos sobre cuotas de pesca, trazabilidad del bonito, labels, variedades de tomates y quesos, jamones variopintos, sidra, vino y txakolí. Todo ello acompañado con una presentación en diapositivas y un debate abierto.

Fue como una peli dirigida conjuntamente por Fernando León de Aranoa (Familia, 1996), Marcelo Piñeyro (El Método, 2005) y Francis Veber (La cena de los idiotas, 1998). Salvando las diferencias y con el permiso de los organizadores ;)

Desde entonces se han celebrado varias cenas, una al mes. Hasta donde sé, la ubicuidad de este club les ha llevado por áticos frente a la Zurriola, una pescadería en plena Parte Vieja, una típica sociedad gastronómica… Siempre en Donostia.

gildas_ubik_supperclub

Un supper club es una especie de restaurante secreto. El fenómeno tiene bastante tirón en este momento. Se puede decir que se ha puesto de moda, aunque parece que en su origen fue algo bien distinto. Para conocer más sobre el fenómeno de los restaurantes clandestinos, os recomiendo la lectura de este artículo del Traveler.

Parece que los pioneros nacieron como respuesta a épocas de crisis económica general o personal. Los hay de varios formatos: Desde los más underground, cuyos locales se esconden tras lo que parece la fachada de una lavandería, hasta los que se celebran en galerías de arte o al aire libre. Los hay, incluso, con estrella Michelín.

En nuestro entorno más cercano, después de Ubik se han creado un par de experiencias más, que ahora mismo no recuerdo. Deben ser muy secretos porque, aunque he buscado, no los he encontrado :D La verdad es que la idea ha dado para mucho y existe, incluso, una plataforma online inspirada de alguna forma en este fenómeno. Se llama Kitchensurfing y emula otras fórmulas como el couchsurfing.

Piparras

Otras referencias ineludibles cercanas son The Glutton Club y su célebre «pop up bakery» Loaf in a Box. También The Silver Fork Society, que hemos conocido recientemente. Ya se sabe que por estos lares la gastronomía está muy presente en nuestra vida social. En cierta manera, el Pipa Club de Barcelona también me recuerda a la atmósfera de los supper clubs.

Os preguntaréis de dónde viene el nombre Ubik. Efectivamente, es el nombre de una novela de Philip K. Dick, autor de «Sueñan los androides con ovejas eléctricas« (que dio lugar a la película Blade Runner). Por cierto, si se cumple lo anunciado este año se estrenara la adaptación cinematográfica de la novela que da nombre a este supper club.

     

Bocadillo de chuleta

Bocadillo de chuleta

Mi biografía de Twitter lo dice todo sobre mi relación con la gastronomía. Soy amante de la buena comida y profana en la cocina. Lo que me gusta es que cocinen para mí. Es por ello que en este blog apenas veréis artículos sobre recetas y trucos entre fogones.

En esta ocasión, sin embargo, me gustaría compartir una receta tan sencilla como deliciosa y sorprendente: El auténtico y original bocadillo de chuleta :D

La obra de Tokitan, que ayer me sorprendió con este menú cuando volví de mi aburrido curso sobre contabilidad, fiscalidad y laboral. Se ha inspirado en Jamie Oliver, uno de los chefs televisivos más populares de Gran Bretaña. Hace unos meses estábamos viendo el programa cuando nos sorprendió con un mega-bocata. Chuleta entre pan y pan.

Parece que a Haritz se le antojó el otro día pero, como no recordaba los ingredientes, se inventó una receta propia que combina varias fuentes de inspiración. El pepito de ternera ha estado presente, sin duda, en todo el proceso filosófico que ha dado lugar a la obra. Tampoco le ha faltado la inspiración exótica, procedente del mejor pincho moruno que se sirve en Bilbao y del que ya hablaremos otro día.

chuleton

El invento consiste en lo siguiente:

  • Por un lado se embadurna una de las tapas de pan con tomate, al más puro estilo catalán. Si se quiere, también se puede emplear ajo y aceite. 
  • Por otro, se pone la chuleta (en este caso de añojo) a freír en la sartén. Se adereza con bien de comino y al darle la vuelta, se añade ajo en polvo y sal. Durante este último golpe se exprime medio limón sobre la carne y también directamente sobre la sarten. El «chumi-chumi» resultante lo merece. Se podría hacer al horno. Y a la parrilla debe resultar sublime, con ese toque carbonizado. Pero habrá que buscar una alternativa para preparar la imprescindible salsilla.
  • Sobre la tabla, se trocea la carne en tiras relativamente finas, y se colocan sobre el lado del pan impregnado con tomate.
  • Se añade una buena cantidad de hojas de rúcula y virutas de queso (recomiendo uno de oveja curado tipo Idiazabal) previamente rallado. Se añade de nuevo un pelín de sal gruesa (nosotros hemos utilizado una traída de Malta, pero la Maldon le irá de fábula) y un chorrito de aceite de oliva virgen extra.
  • Finalmente, se aplasta el lado de la miga de la otra tapa sobre el «chumi-chumi» que nos ha quedado en la tabla, asegurándonos de que lo absorve todo. Se arma el bocata ¡y listo!

bocadillo_de_chuleta

El resultado es un pedazo de bocata que lleva cerca de 250 gramos de carne, con un toque especiado moruno gracias al comino y al limón, y una pizca de amargor interesante que aporta la rúcula. La grasilla de la carne, la sal crujiendo en boca, y el queso deshaciéndose a la vez… Sin palabras.

Probablemente, el mejor bocata del mundo. O al menos uno de los mejores que he probado.

     

Julivert Meu

Julivert Meu

Mi suegra tiene una memoria de elefante, como se suele decir.

Recuerda perfectamente los sitios dónde ha comido, el precio (más o menos) e incluso qué comió, de cualquier lugar donde haya estado. Lo cierto es que nos tiene impresionados…

En septiembre tuvimos ocasión de pasar un fin de semana en Barcelona, invitados por Hoteles Ibis, para probar la conexión WI-FI gratis que tienen en el 100% de las instalaciones de sus hoteles. Hoy en día, ofrecer WI-FI gratis en los alojamientos es considerado algo muy valioso por los clientes.

Como no podía ser de otra manera, Arrate (que así se llama mi suegra) nos recomendó unos cuantos restaurantes a los que acudir en nuestra pequeña escapada. ¡¡Ni siquiera contábamos con días suficientes para poder ir a todos!! aunque ya se sabe… más vale que sobre que no que falte :D

Julivertmeu

El Julivert Meu, en pleno centro de Barcelona, fue uno de los elegidos.

Este curioso restaurante, situado en la calle Bonsuccés nº 7 junto a La Rambla, pasa algo desapercibido para la gente que no lo conozca de primeras. Aunque luego resulta ser todo un descubrimiento.

Es tradicional, acogedor y bastante más amplio de lo que parece en un principio. Cuenta con distintos salones, lo que te permite adaptarte según el plan en el que vayas: con amigos, en pareja, con la empresa…

Su cocina es típica catalana, y sus especialidades son las carnes a la brasa, los embutidos ibéricos y quesos de calidad y todo ello, como no podía ser de otra manera, acompañado por el archiconocido «pa amb tomaquet».

pa_amb_tomaquet

Típica receta de la cocina catalana, considerada uno de los mejores ejemplos de lo que viene a ser la dieta mediterránea. Consiste en «embadurnar» con un tomate maduro una rebanada de pan (si es pan payés mejor que mejor) aliñado con una pizca de sal al gusto y un chorrito de aceite de oliva. ¡Así de simple!

Aunque su carta ha ido evolucionando, incorporando platos nuevos pero manteniendo siempre la alta calidad de las materias primas.

Nosotros solo íbamos con intención de picar algo antes de ir al hotel. Pedimos lo tradicional de la cuina catalana.

Así que la butifarra, o botifarra como dicen ellos, no podía faltar.

Es un embutido que se elabora en Cataluña y Baleares, sobre todo. Una especie de morcilla hecha con carne de cerdo condimentada y sangre.

Las clásicas son la butifarra negra o la blanca. La primera hecha a base de carnes magras, grasas y la sangre del cerdo. Y la blanca únicamente con carne magra.

Pero existen otras muchas clases de butifarra: trufadas, de cebolla, de piñones, de perol, etc.

Nosotros acompañamos nuestro plato con pimientos del piquillo y unas RI-QUI-SI-MAS patatas a la brasa. Estáis ante una auténtica devoradora de este tubérculo, en sus innumerables modalidades de preparación. Y no hay día en el que no de gracias a los Incas, y en concreto a Pedro Cieza de León (se dice, se comenta..) por haber introducido las papas en Europa.

Un sabroso plato con una relación calidad-precio nada desdeñable. ¡Animaos! :)

Precio:

  • Puedes degustar este suculento bocado por 7’75 €

Recetas:

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Sobre mí

Rebeca

Profana en la cocina pero amante de la buena comida. Me gusta que cocinen para mí. Organizada. Maestra. Fanática de Instagram. Adoro a mi perro. Knitter. Dándole tarascones a esta vida desde 1981.

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